La creciente influencia de Arabia Saudí y su desmedido gasto en el deporte global antes que la FIFA le confirme como anfitriona de la Copa del Mundo de 2034 quedó detallada el lunes en un informe que mencionó riesgos para la buena gobernanza fuera del campo.
Play The Game, un instituto de ética deportiva financiado de forma pública en Dinamarca, citó más de 900 acuerdos de patrocinio —más de un tercio rastreados al fondo soberano saudí de 925.000 millones de dólares— y una red de funcionarios con funciones superpuestas en el estado, negocios y el deporte.
La inversión del reino petrolero, con decenas de miles de millones de dólares para el fútbol, golf, boxeo, tenis, los Juegos Olímpicos de Esports y un centro de esquí aún por construir, obtendrá su premio más codiciado la próxima semana: el Mundial de fútbol masculino en 2034. ( AP )























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